
Este año se realizó la 6ta versión del festival Igloofest, que a diferencia de cualquier fiesta electrónica en Chile, comienza y termina mucho más temprano: de 6.30 pm a 1 am. Son 3 semanas seguidas donde se celebra jueves, viernes y sábado.

Son prendidos estos Montrealeses. Eso es lo primero que saltaba a la vista de un asistente al Igloofest. Con un frío del demonio, que en una de sus noches llegó a ser de -30C, igual se abalanzaron en masa a este festival y, al parecer, lo disfrutaron mucho. Más de 70.000 entusiastas (y valientes) gozadores estuvieron presentes en las 9 jornadas de este festival de música electrónica, que este año contó con la presencia de varios músicos de renombre, tales como Tiefschwarz, Tiga y Diplo. La dinámica del festival es la siguiente: a un costado del viejo muelle de la ciudad, al aire libre, y durante 3 fines de semana, la música electrónica se apodera de las tardes de Montreal. Las entradas, de un precio bastante razonable (60 dólares canadienses o unos $30.000 chilenos), dan derecho a entrar todos los días del festival. El nombre Igloofest cae por su propio peso. Todo el lugar esta cubierto de nieve y hielo. La organización es excelente, la decoración impresionante, los accesos ordenados y cada show es del mejor nivel. La gente es tema aparte. Los asistentes se preocupan y preparan con anticipación para este evento. Lo que la lleva acá es vestirse con un traje de ski entero, multicolor, tipo 80s. Otros le agregan polainas extravagantes, pelucas y todo tipo de accesorios. Dentro del recinto, la locura es total. Nadie se acuerda que hacen entre -10 y -30. Todo el mundo baila. Todo el mundo toma. Pareciera que el mundo se fuera a acabar. Lo pasan bien estos Québecois (gentilicio de los nacidos en la provincia de Québec, donde se encentra la ciudad de Montréal).

Para nosotros, el mejor DJ del festival fue Tiga, quien supo mantener toda la tarde la fiesta en alto y el público no se acordó ni por un segundo del frío. Tanner Ross también hizo un gran trabajo precediendo a Tiefschwartz. También había Djs de gran calidad en la pista-iglú auspiciada por la compañía de telefonía celular Virgin.
Pero no solo se podía bailar en el Igloofest, también había competencias de equipos para la mejor foto, tirar la cuerda, tambores, una pantalla gigante proyectando tweets y una instalación artística consistente en una pantalla de led que respondía a los movimientos de quienes la tocaban. También había 2 pistas cerradas para los más friolentos, donde los asistentes podían jugar juegos de video, comprar merchandising de todo tipo (gorros, parches, etc.) y ver la fiesta a través de pantallas gigantes. Había también un gran número de auspiciadores que se hicieron notar: la marca de cerveza SAPPORO con sus stands de hielo, los licores JAGER entregando prendedores luminosos, 5gum regalando chicles, Virgin con su propia pista-iglú, etc.

Para comer se podía comprar poutine (comida tradicional canadiense, consistente en papas fritas con queso y salsa de carne), papas fritas, hotdogs y snacks. Para tomar, los reyes fueron el vino caliente con naranja y la cerveza. También había ron, whisky, vodka, chocolate y café con malicia.

La decoración era espectacular: esculturas de hielo, igloos, fogatas, promotoras, pantallas de led, etc. El escenario también era muy llamativo, grande y con pantallas de luces multicolores, full tecnológicas. En el escenario principal no solo había un DJ poniendo música, sino que además un VJ a cargo de generar las visuales que lo acompañaban. La pista de baile era de nieve/hielo. Y todos bailaban. Todos. Es que no quedaba otra, pues la alternativa hubiera sido el congelamiento, y esa era una batalla que nadie estaba dispuesto a perder.

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- Fotos y Texto : Pablo Fuentes y Valery Rebolledo

igloofest en montreal, canada.

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